viernes, 19 de diciembre de 2014

Cuestión de alma.

Son muchas las ocasiones en las que te paras a buscarle el sentido a la vida; y es cuando pienso que la vida es un viaje continuo, una sucesión de momentos que pasan uno detrás de otro, como el ir y venir de trenes en una estación, uno, otro, y otro más…guiándote cada uno a un destino completamente diferente, destinos repletos de experiencias únicas, de vivencias llenas de magia pero sobre todo de enseñanzas, enseñanzas que lograrán hacerte un experto viajero; pues depende de ti, que seas un mero espectador, intentando explicarte desde un banco de la estación por qué pasan trenes cada veinte minutos, o un viajero, que sube en cada uno de esos trenes impregnándose de todos y cada uno de los sucesos que le llevan hasta el final del trayecto. El alma del viajero juega con ventaja, pues mientras el espectador observa cada tren en la más desierta compañía, el viajero que parte en solitario al comienzo de cada viaje, cuando llega de nuevo a la estación, guarda en su mochila todas y cada una de las almas que ha ido encontrando a lo largo del camino; pues solo así la vida, empieza a cobrar sentido.
Con alma viajera, voy coleccionando la pureza de cada alma que de la mano ha ido amenizando uno por uno, los trayectos recorridos, cada uno de los pasos dados, más los que vendrán. Es entonces cuando miro a mi alrededor y me siento afortunada, afortunada pensando que quizá va siendo hora de aumentar el tamaño de mi equipaje, por los de siempre, por los que, sin parecerlo ahí siguen, por los que vuelven, y por los que vendrán.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Así de simple.

Hoy le pedí un favor al tiempo, que parase por un segundo y así intentar desenredar la maraña de ideas que aturdían mi cabeza. Entonces, me di cuenta de que habrá cosas que por mucho tiempo que pase siempre estarán desordenadas: el pelo, los apuntes, el cajón de la ropa interior, la cama...las palabras, las ideas, el corazón, la vida.
Y que alterar el desorden no nos llevará a nada. Pues tan solo así, en el caos, fruto de nuestro propio desorden, encontraremos sentido a nuestro rumbo.

martes, 2 de diciembre de 2014

Diciembre

   Son muchas las ocasiones en las que te paras a buscarle un sentido a la vida; y es cuando pienso que la vida es un viaje continuo, una sucesión de momentos que pasan uno detrás de otro, como el ir y venir de trenes en una estación, uno, otro, y otro más…guiándote cada uno a un destino completamente diferente, destinos repletos de experiencias únicas, de vivencias llenas de magia pero sobre todo de enseñanzas, enseñanzas que lograrán hacerte un experto viajero, pues depende de ti, que seas un mero espectador, intentando explicarte desde un banco de la estación por qué pasan trenes cada veinte minutos, o un viajero, que sube en cada uno de esos trenes impregnándose de todos y cada uno de los sucesos que le llevan hasta el final del trayecto. El alma del viajero juega con ventaja, pues mientras el espectador observa cada tren en la más desierta compañía, el viajero que parte en solitario al comienzo de cada viaje, cuando llega de nuevo a la estación, guarda en su mochila todas y cada una de las almas que ha ido encontrando a lo largo del camino; pues solo así la vida, empieza a cobrar sentido.


   Con alma viajera, voy coleccionando la pureza de cada alma que de la mano ha ido amenizando uno por uno, los trayectos recorridos, cada uno de los pasos dados, más los que vendrán. Es entonces cuando miro a mi alrededor y  me siento afortunada,  pensando que quizá va siendo hora de aumentar mi equipaje, por los de siempre, por los que sin parecerlo ahí siguen, por los que vuelven, y por los que vendrán.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Miedo del propio miedo

Vivimos en un mundo de estrés constante, un ir y venir de acontecimientos, donde prima la falta de tiempo, donde andamos con el miedo de la mano. Sí, tenemos miedo, miedo a la pérdida de un ser querido, de un trabajo, de una pulsera que cierto día te regalaron y supone para ti ese "algo" que te saca una sonrisa, miedo de no encontrar un porvenir, miedo a lo desconocido, miedo a caer y no saber de qué valerse para conseguir levantarse, miedo de olvidar momentos, miedo de no saber cómo pedir perdón, del reencuentro, del coco que te acecha debajo de la cama. Tenemos miedo al propio miedo.
Por esa razón necesitamos de lugares donde poder evadirnos, volar, regodearnos de sosiego, quietud y paz, y olvidarnos, (aunque sea por un instante) de ese "miedo", ser valientes y soltarlo de la mano.

El despiste en una pista

Si, hablo de eso, del despiste que despista la pista que me diste para seguir en el camino. Esa pista que me despista, que ya no se si me ayuda o me consume, consume con sumo cuidado el ansia de aclarar el caos que en mi hallo. Querer poner en orden las palabras, las ideas, que en mi cabeza no cogen, y qué, si nunca lo hicieron. Esa pérfida pista artista en el despiste, en la ambigüedad propia del caos. En hacerme sentir una extraña cuando no la tengo, y qué si no me siento yo misma sin ambigüedades por más que lo intento. Será que forma parte de mi camino ya, esa pista que me diste y que tanto me despista.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Un paso en firme

Te tuve y me retuve.
Y por tenerte dejé de volar.
Perdí el equilibrio y no se,
seguro que por el camino se quedó algo más.
Te tuve y me contuve.
Por no perderte, por engañarme.
Por distraerme.
Dicen que más vale pájaro en mano que ciento volando, y yo comprando jaulas. Menuda estupidez.
Dicen que no se debe regresar nunca al lugar del que guardas buenos recuerdos.
Yo y mis constantes ganas de tropezar.
Eso, y que nunca fuimos del todo legales.
No te haces una idea
de lo que necesito un nuevo Sol,
aunque pensándolo bien,
nunca la tuviste.
Ahora, ahora no se como verte. Tampoco estoy segura de que quiera hacerlo.
Supongo que una retirada a tiempo es una victoria asegurada. En alguna que otra ocasión también pienso que a rey muerto, rey puesto.
No se, alomejor estoy pensando de más.
Yo qué sé, que la vida sigue, y tú, tú también.
Pero ya no me quemo los pies por andar descalza. Y eso, eso es mucho.
Y yo, que nunca fui el caballo del mejor postor, tan sólo un caballo mal domado que aún espera su gran carrera.
Y tu, un tren que ya no llega, que pasó y sigue, sin esperas, aunque nunca el último, porque ese será el que descarrile.

miércoles, 16 de julio de 2014

Sara Bueno-Lo que te echo de menos.


Te cambio tres excusas por tres motivos
si miras hacia delante un segundo.
Te cambio tres pasos hacia delante
por tres hacia atrás si prometes que vas a seguir
mirando al frente.

A menudo se nos olvida que el vértigo no se siente
sólo cuando miras hacia abajo,
que también se siente cuando vuelves la vista hacia atrás,
hacia ese pasado que tanto pesa;
yo siempre fui de perder el equilibrio
hasta que encontré en tus ojos dos razones por las que no caer,
aunque no caer no implica estar sentado
y eso es algo que aún hay muchos que no entienden.

Que tú no estás para luchar por nada ni nadie,
y yo ya fui de farol demasiadas jugadas con tal
de no perder una partida al amor.

Que no estoy para que me quiten caramelos de la boca,
y mucho menos si es con besos;
que las únicas derrotas que quiero saborear
son conmigo misma besando el suelo frío en una noche de verano.

Que prefieres las excusas a los motivos
y seguir mirando al frente,
y lo respeto,
pero en las guerras,
sólo se gana cuando hay una razón.

A mí las fuerzas me han nacido de las razones que me quitas,
y voy a tener que quemarlas.

Para querernos seguramente tengamos que destrozarnos antes,
y es un precio demasiado alto para esta burda cobardía.
Pero esta noche prefiero ser valiente,
o al menos honesta,
y reconocer que todo lo que te echo de menos
es culpa mía.

domingo, 1 de junio de 2014

.

Y no hago otra cosa que buscar tu cara entre la gente.
Pausada, callada.
Pero sobre todo,
ausente.
Por más que madrugo,
no encuentro un Sol lo suficientemente grande
que haga del olvido
un enemigo del pasado.
Pues a mis pies regresa,
una vez más,
y yo sin hacerle caso.
Todo sigue igual en mi cabeza.
No salgas fuera,
me dicen,
te acechan, te tienen,
te quieren, te hieren
te dejan.
Y aquí seguimos,
con las suelas de los zapatos gastadas,
con las camisetas ya rasgadas,
secuelas de una guerra
de años a mis espaldas.
Batallas sin claro vencedor,
aún por resolver,
aún por pelear.
De las que se resuelven
en mi colchón,
un territorio neutral
demasiado habitual. Y no.
La monotonía me abruma.
Y si. Para mal.
Siempre hay quien gana,
y quien se siente perdedor.
Lejos queda la victoria,
para alguno de los dos.
Vacías se encuentran.
Perdidas las ganas de pelear.
Alejarme. Olvidar todo.
Encontrar un nuevo Sol,
que me haga de nuevo respirar,
recuperar el tiempo perdido.
No te haces una idea.
No puedes.
Porque si algo tengo claro
es que nunca la tuviste.

sábado, 31 de mayo de 2014

Descubriendo-me

Y perder el tiempo. Aunque nunca hay que considerar el tiempo perdido, pero ese es otro tema.
Hablando de hablar,
de hablar ligando,
de ligar así sin más.
De cuerpos prohibidos,
de camas desiertas,
de mi almohada de recuerdos de una noche,
de puertas entreabiertas,
de un mundo paralelo
aún por descubrir
en el que el ritmo lo marcan tus dedos,
ya vendrá luego
el cuándo y el dónde.
Y eso del freno. O no.
De lados de la cama
que miran de reojo al ayer
que dejó de ser hoy por la mañana.
De polvos soñados,
de polvos de ensueño,
de sueños que se convierten en polvo y ahí quedan. Y no.
De sequía emocional,
de la q no lo es tanto,
y aún más preocupante.
De un ahora si, pero no contigo, quizás luego, regrese al amparo de su abrigo.
De un después de ti, pero siempre conmigo.

lunes, 12 de mayo de 2014

Y no.

Dicen que todos los caminos llevan a Roma,
en cambio yo,
siempre termino a medio camino,
esperando encontrar una respuesta a la sin razón de mi huida.
Esta ida con retorno, este dormir con insomnio.

Yo qué sé.
Que mi angustiada lucidez
me hizo bajarme varias paradas antes,
que aún sigo perdida.

Que no termino de perder de vista del todo,
a ese tren,
con varias horas de retraso.
Que cuando creo encontrar la luz al final del túnel,
vuelvo a deslumbrarme, que sigo sin salida.
Que el de hoy es mi noveno ocaso. Y no.

Lo peor de todo,
es cuando te sientes cómoda, estando perdida.

Que por no entender ni entiendo,
cómo nos acaricia el viento,
que consigue calmar el dolor de las heridas,
heridas de espinas que un día,
llegaron a ser rosas.

Sin sentido y libres,
es quizá como me gusten las cosas.

Y aquí seguimos, que ni me buscas ni te pierdo,
que si te buscoo,
siempre te encuentro.

Yo qué sé.
Que nos mantenemos en pie.
Y quizá eso sea lo que cuenta.
Mirándonos de reojo y sin perdernos.
Ni de vista. Tampoco.

miércoles, 2 de abril de 2014

Cuando duele un hola más que un adiós. -Sara Bueno-

Sólo se ser ese animal
que siente, lucha y defiende;
que huye
pero nunca a tiempo,
a lamerse las heridas.

El amor es esa leyenda que,
de boca en boca
se distorsiona.
Es ese ente que sangra
pero que nadie puede matar.
Tu y yo ya hemos sangrado más de tres vidas,
y no se cuántas nos quedarán
por resucitar.

Empecé a saber del tiempo
justo en el momento
en el que te eché de menos.
No se si fue un segundo,
un minuto o un año:
solo era tiempo.

Y no importó si fue entre los dedos
desde donde lo dejamos correr.
El reloj de mi memoria
se-para,
tu recuerdo es atemporal.

Quiero que entiendas lo imposible
de ser ascua
cuando hemos sido la llama que más ardía
de todo incendio.
Tú te pusiste las alas
y yo aclamé al olvido,
a mi animal que volvió a huir tarde.

Vivíamos esperando una bomba
que nos acabara estallando en la cara
sin atender al tic-tac
que se nos escuchaba dentro.

Y llegó el estallido.

Cuando duele más un hola
que un adiós,
es que el amor está mal hecho;
pero está.
Y si no me salió la voz
no fue por miedo a que te fueras,
si no por miedo a que no regresaras.

A día de hoy pienso cobrarme cada deerrota
mirándote a los ojos;
porque a pesar de que tu boca sepa a victoria
te prefiero siendo deuda sin saldar
en forma de ojos marrón tierra donde echar raíces.

Solo te pido
que si caigo y me dejas en el suelo
y te tumbas conmigo un par de minutos.
La mayoría de las veces,
es cuestión de perspectiva.

II

Es querer escribirle al viento y terminar hablando del suelo.
Es querer escribirle al cielo y terminar hablando de dónde mis fríos y descalzos pies se posan.
Es querer escribirle al tiempo y terminar pensando en qué sería de mi, de ser veleta.
Es querer escribirle al árbol que me da cobijo y terminar hablando de las hojas que no debieron caer,.
Es querer escribirle a la liberta y terminar pensando qué sería de mí, de carecer de ella.
Es querer escribirle al sol y terminar sintiendo nostalgia por la oscuridad que la noche nos regala.
Es querer escribirle al rocío que acompaña al amanecer y terminar pensando en cómo era a tu lado el anochecer.
Es querer escribirle a la pureza y terminar pensando en tu sonrisa.
Es querer escribirle al mundo y terminar leyendo a solas.

jueves, 27 de marzo de 2014

A mi manera, felicidades.

Decía Paulo Coelho que.."los encuentros más importantes ya han sido planeados por las almas antes incluso de que los cuerpos se hayan visto". Quizás en parte este de acuerdo con él, será por eso que no me gusta hacer planes, que eso es trabajo de nuestras almas.

Hay personas que cuando sonríen, se les ilumina el rostro. No se, es raro, como si les devolviesen la vida, como si se la devolviesen a todo aquel que las mira. Y tu, por suerte, eres una de ellas. Y es bonito ser testigo de algo así, de esa felicidad, que merecidamente, te premia desde hace un tiempo hasta aquí. 
Porque no siempre se está igual, porque la inseguridad nos aturde de un momento a otro, ¿verdad?, sobre todo a un par como nosotras, y es gratificante encontrar a alguien con quién sabes que la comprensión, la lealtad, la honradez, la humildad la llevan por bandera. Y tú, por suerte, eres una de ellas.
De un momento a otro todo se viene abajo, y me da miedo no sabes cuanto, cuando tu historia se derrumba, y respiro hondo, me remango de nuevo y al lío: Operación Retorno (retornemos a la situación inicial, es como cuando reinicias un ordenador, hay unos minutos que la cosa parece estar negra, que pierdes los documentos y al rato "pum" se enciende, respiras hondo, ¿verdad? pues imagínate eso cada tres horas). Cuando a los tres segundos, ya estamos colocando de nuevo la última página destrozada por pensamientos sin sentido, tantos, tan graciosos y que nos hacen pasar el rato, tanto a tí, como a mí, porque al fin y al cabo, en esto guardamos parecido.

Supongo que nuestras almas acordaron verse antes de que nosotras nos pudiéramos dar cuenta, y es de agradecer. Ahora el trabajo que queda es cosa nuestra, por muchos años más de amistad, por muchos almuerzos juntas,  meriendas y tardes de compras y de "estudio" en la biblioteca, por miles lágrimas que compensen la pena por alegría, por abrazos que hacen que basten las palabras, por miles de charlas, indignaciones y consejos juntas, por muchos cumpleaños más y planes de futuro absurdos.


Ya lo dije un buen día, el cariño no es mi plato fuerte, pero la gratitud si que es mi postre preferido. Gracias por estar en estos dos años siempre ahí, en lo bueno y en lo no tan bueno. Gracias por escucharme tantas veces, por aguantar lo pesada, lo desastre, caótica que soy.
Gracias una vez más, por tenerte, por llegar y seguir aquí.

Los años no deben pesar, tan sólo pasan, otro más, y ya van veinte. Muchísimas felicidades corazón.




sábado, 22 de marzo de 2014

III

A menudo, solemos dedicarle más tiempo a los demás que a nosotros mismos. Pero hoy no.
Dedicarte tiempo siempre sienta bien. Hablar contigo misma.
Reflexionar, meditar, centrarte y encontrarte, del despiste que despista del camino.
Hoy ha sido una de esas tardes en las que se te hace tarde todo.
De esas tardes que guardas para tí y para nadie más.
Hoy me he vuelto a recordar, estando sola.


Ponle cariño a la letra.

Nos volvemos de piedra 
cuando por dentro somos como volcanes,
a punto de erupcionar.
Seríamos los candidatos perfectos,
como "mejores actores revelación".

Hacemos nuestra esta farisea realidad.

Me pregunto hasta cuándo.

Sin embargo, gracias a ti pude comprobar,

que hay miradas que engañan,
engañan más que las palabras.
Y caricias, que hablan por si solas.

Qué irónica me resulta contigo la palabra olvido.

Y que familiar eso de dejarnos ir.
Marcar distancias, 
desde dónde, hasta cuándo.


Es así.


Somos jodidamente complicados, ambiguos, frágiles, indecisos. 
Más de lo que creemos. 
Más de lo que nos gustaría hacer creer.
Nos refugiamos en nosotros mismos cuando por alguna razón el punto de equilibrio que nos mantiene, 
se desestabiliza. 
Hacemos como nuestras, batallas de las que nadie nos asegura salir victoriosos. 
Ponemos nombres a personas que no conocemos, catalogamos hechos que aún no han ocurrido, pensamos de más cuando actuamos de menos, escondemos las manos antes, durante y después de tirar la piedra.
Defendemos sin creer.  
Y aún así nos creemos libres, disfrazando la cobardía de sensatez, la hipocresía de "realidad". 
Nos adentramos en bocas ajenas, sabiendo que es la del lobo, otra vez.
Emprendemos caminos en laberintos, sabiendo que lo son, desde un principio, pero no si podremos salir de ellos, en un final. 
Ponemos fin, dejamos ir, sin perder de vista, 
mirando de reojo.
Y seguimos, sin desistir, sin dejar de respirar. Manteniéndonos de pie.





viernes, 28 de febrero de 2014

Andalucía.

La pureza, el sentimiento, la vida, la garra, la fuerza y la pasión. Una pizca de jazmín, un redoble, un puntito de arte, ritmo y sentir, Un toque de son, de brillo, de luz y de olor a hierba recién cortada, a tierra mojada. Un recuerdo de una guitarra que suena de fondo, taconeo y el buen cante jondo. Ay, y risa mucha risa, cachondeo y guasa. La tradición del abanico bajo el sol de agosto, acompañado siempre de un buen mosto.
Sentir como canta el gallo al despertar la mañana, el viento que anocheciendo entra por la ventana. - Raíces.

Feliz Día de Andalucía! 


martes, 25 de febrero de 2014

I

Vivimos en un renacer constante y perpetuo. Hoy me he recordando estando sola. He sonreído. He dado las gracias al destino por regalarme a ciertas personas, por llevarse a otras y por las que llegarán. He inspirado y espirado (dentro de lo que me ha permitido mi resfriado). Después he estornudado. He creído en mí y en mis principios. He hablado conmigo misma. He reconocido fallos y errores, sin arrepentirme. He aprendido de cada uno. Me he sentido libre y me ha gustado esa libertad. He tomado decisiones. Las piezas del puzzle comienzan a encajar. Hoy me he recordando estando sola. Tanto, tanto, que se ha consumido quedando en nada, volviendo a renacer.


lunes, 24 de febrero de 2014

Casualidades


  • Maria Espinosa
    Maria Espinosa


    Las cosas empezaron bien, nos vimos unos días. Cine, mantas, risas, cervezas, maquillando el pasado para parecer más de lo que somos...vamos, lo normal. Así unos días hasta que uno de los dos pidió algo más. Ese fue el punto de ruptura para que el terreno que pisábamos comenzara a desnivelarse. Vinieron entonces los pretextos, los regates, los mensajes a deshora, las llamadas distanciadas en el tiempo...vamos, lo normal. Se empezó a cumplir esa extraña teoría de que el amor son vasos comunicantes donde uno quiere y otro se deja querer. Al final, con el corazón sin presupuesto, tú te cansaste de perseguir, de no encontrar las llaves que abrían las puertas de mi alma, y una buena tarde, después de unas semanas dándote excusas para no verte, me enteré de que volabas en otro colchón, con otro que no era yo, que tantas veces te esquivé, comencé a quererte. Vamos, lo normal.

domingo, 23 de febrero de 2014

Auld lang syne.

Should auld acquaintance be forgot,
and never brought to mind?
Shoul auld acquaintance be forgot,
and auld lang syne?

For auld lang syne, my jo
for auld lang syne,
we´ll tak a cup o´kindness yet,
for auld lang syne.

We twa hae run about the braes,
and pu´d the gowans fine;
But we´ve wander´d mony a weary fit,
sin auld lang syne.

For auld lang syne, my jo
for auld lang syne,
we´ll tak a cup o´kindness yet,
for auld lang syne.

We twa hae paidl´d the burn,
frae morning sun till dine;
But seas between us braid hae roar´d
sin auld lang syne.

For auld lang syne, my jo
for auld lang syne,
we´ll tak a cup o´kindness yet,
for auld lang syne.

And there´s a hand, my trusty fiere!
and gie´s a hand o´thine!
And we´ll tak a right gude-willy waught,
for auld lang syne.

Robert Burns.

miércoles, 22 de enero de 2014

Creo que es suficiente

Basta de mirar por nosotros,
de querer lo mejor,
de no tratarnos como tontos.

Basta de luchar por mejores condiciones de vida,
por asegurarle a la gente de a pie,
que ante todo siempre mantendrán su sonrisa.

Basta de evitar el uso de la tijera,
recorten si hace falta,
corten trajes, que no roben.
Y aquí seguiremos, a su espera.

Basta de ser iguales ante la ley,
vamos a llegar a pensar,
que aquí no tienen privilegios,
ni tan siquiera el rey.

Basta de cumplir todo lo que dicen,
de incluso modificarlo,
obvia y claramente, siempre con buen fondo,
para mejorarlo.

Basta de luchar por el futuro de nuestros estudiantes,
para que estén en igualdad de condiciones
y nadie consiga ponérseles por delante.

Basta de hechos necesarios,
como crear cada dos minutos,
puestos de trabajo.

Basta de limitar nuestra libertad,
de evitar la desigualdad,
que las clases sociales,
nunca jamás se vuelvan a manifestar.

Basta de preservar lo público,
de promover becas,
de impedir subidas,
de que no falte pan para hoy,
ni hambre para mañana.

Basta de permitir la libertad de expresión,
de apoyar cualquier nueva idea,
de que esté bien asistir a una manifestación.

Basta de la prosperidad de los bancos,
de dinero en blanco.
Basta de vanidades, de no decir mentiras,
de conciencias tranquilas.

Ya está bien señores,
suficiente por hoy,
también por mañana.
Creo que por todo el mes,
y lo que nos queda de semana.

martes, 21 de enero de 2014

Mio

Cuantas frías y sinceras verdades
siente lo más profundo de mi ser.
Es un vacío que oprime, una sacudida sin espasmo,
y mientras tanto, nada sacia mi sed.

Resistir o morir, mítica frase
si los mitos hablasen...
resuena en mi subconsciente.
Más descuidado que lúcido, últimamente.

Siendo sincera no sabría que elegir,
acogida en el cielo no espero
menos de un Dios en el que no creo,
y en el infierno debe estarse bien.

Cuando intentas perderte
y no te buscas, ni siquiera de día,
por temor al reencuentro,
incluso con tu sombra.

Por prescindir, prescindo del tiempo,
vivo sin ajustarlo,
desconozco los minutos, los segundos
o los días del calendario.

Entonces, todo se convierte en un sin sentido
como el ir y venir de palabras en este poema,
que quedan a expensas de abrigo.
No pretendas buscar la senda de la coherencia,
tan solo me guía esta incauta vehemencia.

Siento que no sienta
y me tranquiliza no sentir.
No me gusta pertenecer a nada ni nadie,
tampoco, a ti.

En la costumbre, como en la paciencia
nunca me hallo.
Dejo de ser yo misma,
por puro cansancio.

Encauzar de nuevo el rumbo,
con un río desbocado
dónde no quedan tripulantes
y la naturaleza misma, te da de lado.

Renacer, cuando no quedan fuerzas,
sufrir una metamorfosis a punta de lanza,
tener férreo el corazón,
cuando se desvanecen las ganas.

miércoles, 15 de enero de 2014

Que será, será.

No lo era eh. Sin llegar nunca a serlo, siempre lo fue. De haberlo sido, menos hubiera sido de lo que ya es. Sin saberlo y bien es sabido, consiguió mucho más de lo que ya se sabe que fue. Pero tampoco sé quién sabe lo que alguien pudiera saber. Ni lo es eh. No es lo que podría haber sido, pero mucho más de lo que pudiera ser. Ni lo será eh. Eso yo ya, eso ya no lo se.

Puedo.

Puedo ir y venir y volver a ir, 
y casi nunca acertar.

Puedo subir alto o descender,
pero nunca dejarme llevar,
o quién sabe, quizás también,
y dejarte pasar.

Puedo estar sentada en una playa
y no atender al ruido que hacen,
las olas del mar.

Puedo observar gente que va y viene,
que viene y va, durante horas,
en la más completa soledad.

Puedo ser menos humana y más animal, 
como puedo tropezar dos veces 
con la misma piedra al andar.

Puedo hacer lazadas perfectas,
y sin embargo,
no poder abrir un bote de tomate frito.

Puedo perder las llaves cinco veces en un mismo año,
y sin embargo, cuidar como si de una parte de mi se tratara,
a una vieja lata de antaño.

Puedo en un mismo día reír a carcajadas,
sin motivo aparente, y odiar un rato después,
a quién no me venga de frente.

Puedo evadirme de la realidad y comenzar a soñar,
de hecho en mi es algo ya habitual.

Puedo dejar de escribir, de dar tumbos,
de rascarme la nariz, y decidir de una vez por todas,
que lo mejor es irse a dormir.