Nos volvemos de piedra
cuando por dentro somos como volcanes,
a punto de erupcionar.
Seríamos los candidatos perfectos,
como "mejores actores revelación".
Hacemos nuestra esta farisea realidad.
Me pregunto hasta cuándo.
Sin embargo, gracias a ti pude comprobar,
que hay miradas que engañan,
engañan más que las palabras.
Y caricias, que hablan por si solas.
Qué irónica me resulta contigo la palabra olvido.
Y que familiar eso de dejarnos ir.
Marcar distancias,
desde dónde, hasta cuándo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario