Y perder el tiempo. Aunque nunca hay que considerar el tiempo perdido, pero ese es otro tema.
Hablando de hablar,
de hablar ligando,
de ligar así sin más.
De cuerpos prohibidos,
de camas desiertas,
de mi almohada de recuerdos de una noche,
de puertas entreabiertas,
de un mundo paralelo
aún por descubrir
en el que el ritmo lo marcan tus dedos,
ya vendrá luego
el cuándo y el dónde.
Y eso del freno. O no.
De lados de la cama
que miran de reojo al ayer
que dejó de ser hoy por la mañana.
De polvos soñados,
de polvos de ensueño,
de sueños que se convierten en polvo y ahí quedan. Y no.
De sequía emocional,
de la q no lo es tanto,
y aún más preocupante.
De un ahora si, pero no contigo, quizás luego, regrese al amparo de su abrigo.
De un después de ti, pero siempre conmigo.
sábado, 31 de mayo de 2014
Descubriendo-me
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