Te tuve y me retuve.
Y por tenerte dejé de volar.
Perdí el equilibrio y no se,
seguro que por el camino se quedó algo más.
Te tuve y me contuve.
Por no perderte, por engañarme.
Por distraerme.
Dicen que más vale pájaro en mano que ciento volando, y yo comprando jaulas. Menuda estupidez.
Dicen que no se debe regresar nunca al lugar del que guardas buenos recuerdos.
Yo y mis constantes ganas de tropezar.
Eso, y que nunca fuimos del todo legales.
No te haces una idea
de lo que necesito un nuevo Sol,
aunque pensándolo bien,
nunca la tuviste.
Ahora, ahora no se como verte. Tampoco estoy segura de que quiera hacerlo.
Supongo que una retirada a tiempo es una victoria asegurada. En alguna que otra ocasión también pienso que a rey muerto, rey puesto.
No se, alomejor estoy pensando de más.
Yo qué sé, que la vida sigue, y tú, tú también.
Pero ya no me quemo los pies por andar descalza. Y eso, eso es mucho.
Y yo, que nunca fui el caballo del mejor postor, tan sólo un caballo mal domado que aún espera su gran carrera.
Y tu, un tren que ya no llega, que pasó y sigue, sin esperas, aunque nunca el último, porque ese será el que descarrile.
miércoles, 27 de agosto de 2014
Un paso en firme
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario