Si, hablo de eso, del despiste que despista la pista que me diste para seguir en el camino. Esa pista que me despista, que ya no se si me ayuda o me consume, consume con sumo cuidado el ansia de aclarar el caos que en mi hallo. Querer poner en orden las palabras, las ideas, que en mi cabeza no cogen, y qué, si nunca lo hicieron. Esa pérfida pista artista en el despiste, en la ambigüedad propia del caos. En hacerme sentir una extraña cuando no la tengo, y qué si no me siento yo misma sin ambigüedades por más que lo intento. Será que forma parte de mi camino ya, esa pista que me diste y que tanto me despista.
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