No tienes por que irte, tampoco tienes por que quedarte.
La verdad que no se qué haces aquí, aunque tampoco entiendo por qué te ibas a ir.
Si te quedas, quédate lejos, pero si te vas, te prefiero cerca.
Pero si no vienes nunca, por favor, avísame cuando vuelvas,
y si decidieras no marcharte, hazme saber de tu llegada.
Porque no encuentro sentido a mis palabras,
porque veo que carecen de razón,
porque a veces ni yo misma me entiendo,
porque siempre me acompaña mi querida indecisión,
porque lo único que tengo claro,
es que aún sigue vacío tu lado del sillón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario