miércoles, 9 de octubre de 2013

Las apariencias engañan.

De mirar al cielo le crecieron alas.
Y por querer llegar al cielo...era tal su afán por sentir la libertad de volar, por notar como el viento rozaba su cara, por sentirse ligera como una pluma huidiza, que se construyó un buen día unas alas de restos de hojas secas y cuando alzó sus cortas patas al vacío, se hostió. (No siempre es todo tan bonito como lo pintan).

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