Te tuve y me retuve.
Y por tenerte dejé de volar.
Perdí el equilibrio y no se,
seguro que por el camino se quedó algo más.
Te tuve y me contuve.
Por no perderte, por engañarme.
Por distraerme.
Dicen que más vale pájaro en mano que ciento volando, y yo comprando jaulas. Menuda estupidez.
Dicen que no se debe regresar nunca al lugar del que guardas buenos recuerdos.
Yo y mis constantes ganas de tropezar.
Eso, y que nunca fuimos del todo legales.
No te haces una idea
de lo que necesito un nuevo Sol,
aunque pensándolo bien,
nunca la tuviste.
Ahora, ahora no se como verte. Tampoco estoy segura de que quiera hacerlo.
Supongo que una retirada a tiempo es una victoria asegurada. En alguna que otra ocasión también pienso que a rey muerto, rey puesto.
No se, alomejor estoy pensando de más.
Yo qué sé, que la vida sigue, y tú, tú también.
Pero ya no me quemo los pies por andar descalza. Y eso, eso es mucho.
Y yo, que nunca fui el caballo del mejor postor, tan sólo un caballo mal domado que aún espera su gran carrera.
Y tu, un tren que ya no llega, que pasó y sigue, sin esperas, aunque nunca el último, porque ese será el que descarrile.
miércoles, 27 de agosto de 2014
Un paso en firme
miércoles, 16 de julio de 2014
Sara Bueno-Lo que te echo de menos.
Te cambio tres excusas por tres motivos
si miras hacia delante un segundo.
Te cambio tres pasos hacia delante
por tres hacia atrás si prometes que vas a seguir
mirando al frente.
A menudo se nos olvida que el vértigo no se siente
sólo cuando miras hacia abajo,
que también se siente cuando vuelves la vista hacia atrás,
hacia ese pasado que tanto pesa;
yo siempre fui de perder el equilibrio
hasta que encontré en tus ojos dos razones por las que no caer,
aunque no caer no implica estar sentado
y eso es algo que aún hay muchos que no entienden.
Que tú no estás para luchar por nada ni nadie,
y yo ya fui de farol demasiadas jugadas con tal
de no perder una partida al amor.
Que no estoy para que me quiten caramelos de la boca,
y mucho menos si es con besos;
que las únicas derrotas que quiero saborear
son conmigo misma besando el suelo frío en una noche de verano.
Que prefieres las excusas a los motivos
y seguir mirando al frente,
y lo respeto,
pero en las guerras,
sólo se gana cuando hay una razón.
A mí las fuerzas me han nacido de las razones que me quitas,
y voy a tener que quemarlas.
Para querernos seguramente tengamos que destrozarnos antes,
y es un precio demasiado alto para esta burda cobardía.
Pero esta noche prefiero ser valiente,
o al menos honesta,
y reconocer que todo lo que te echo de menos
es culpa mía.
domingo, 1 de junio de 2014
.
Y no hago otra cosa que buscar tu cara entre la gente.
Pausada, callada.
Pero sobre todo,
ausente.
Por más que madrugo,
no encuentro un Sol lo suficientemente grande
que haga del olvido
un enemigo del pasado.
Pues a mis pies regresa,
una vez más,
y yo sin hacerle caso.
Todo sigue igual en mi cabeza.
No salgas fuera,
me dicen,
te acechan, te tienen,
te quieren, te hieren
te dejan.
Y aquí seguimos,
con las suelas de los zapatos gastadas,
con las camisetas ya rasgadas,
secuelas de una guerra
de años a mis espaldas.
Batallas sin claro vencedor,
aún por resolver,
aún por pelear.
De las que se resuelven
en mi colchón,
un territorio neutral
demasiado habitual. Y no.
La monotonía me abruma.
Y si. Para mal.
Siempre hay quien gana,
y quien se siente perdedor.
Lejos queda la victoria,
para alguno de los dos.
Vacías se encuentran.
Perdidas las ganas de pelear.
Alejarme. Olvidar todo.
Encontrar un nuevo Sol,
que me haga de nuevo respirar,
recuperar el tiempo perdido.
No te haces una idea.
No puedes.
Porque si algo tengo claro
es que nunca la tuviste.
sábado, 31 de mayo de 2014
Descubriendo-me
Y perder el tiempo. Aunque nunca hay que considerar el tiempo perdido, pero ese es otro tema.
Hablando de hablar,
de hablar ligando,
de ligar así sin más.
De cuerpos prohibidos,
de camas desiertas,
de mi almohada de recuerdos de una noche,
de puertas entreabiertas,
de un mundo paralelo
aún por descubrir
en el que el ritmo lo marcan tus dedos,
ya vendrá luego
el cuándo y el dónde.
Y eso del freno. O no.
De lados de la cama
que miran de reojo al ayer
que dejó de ser hoy por la mañana.
De polvos soñados,
de polvos de ensueño,
de sueños que se convierten en polvo y ahí quedan. Y no.
De sequía emocional,
de la q no lo es tanto,
y aún más preocupante.
De un ahora si, pero no contigo, quizás luego, regrese al amparo de su abrigo.
De un después de ti, pero siempre conmigo.
lunes, 12 de mayo de 2014
Y no.
en cambio yo,
siempre termino a medio camino,
esperando encontrar una respuesta a la sin razón de mi huida.
Esta ida con retorno, este dormir con insomnio.
Yo qué sé.
Que mi angustiada lucidez
me hizo bajarme varias paradas antes,
que aún sigo perdida.
Que no termino de perder de vista del todo,
a ese tren,
con varias horas de retraso.
Que cuando creo encontrar la luz al final del túnel,
vuelvo a deslumbrarme, que sigo sin salida.
Que el de hoy es mi noveno ocaso. Y no.
Lo peor de todo,
es cuando te sientes cómoda, estando perdida.
Que por no entender ni entiendo,
cómo nos acaricia el viento,
que consigue calmar el dolor de las heridas,
heridas de espinas que un día,
llegaron a ser rosas.
Sin sentido y libres,
es quizá como me gusten las cosas.
Y aquí seguimos, que ni me buscas ni te pierdo,
que si te buscoo,
siempre te encuentro.
Yo qué sé.
Que nos mantenemos en pie.
Y quizá eso sea lo que cuenta.
Mirándonos de reojo y sin perdernos.
Ni de vista. Tampoco.
miércoles, 2 de abril de 2014
Cuando duele un hola más que un adiós. -Sara Bueno-
que siente, lucha y defiende;
que huye
pero nunca a tiempo,
a lamerse las heridas.
El amor es esa leyenda que,
de boca en boca
se distorsiona.
Es ese ente que sangra
pero que nadie puede matar.
Tu y yo ya hemos sangrado más de tres vidas,
y no se cuántas nos quedarán
por resucitar.
Empecé a saber del tiempo
justo en el momento
en el que te eché de menos.
No se si fue un segundo,
un minuto o un año:
solo era tiempo.
Y no importó si fue entre los dedos
desde donde lo dejamos correr.
El reloj de mi memoria
se-para,
tu recuerdo es atemporal.
Quiero que entiendas lo imposible
de ser ascua
cuando hemos sido la llama que más ardía
de todo incendio.
Tú te pusiste las alas
y yo aclamé al olvido,
a mi animal que volvió a huir tarde.
Vivíamos esperando una bomba
que nos acabara estallando en la cara
sin atender al tic-tac
que se nos escuchaba dentro.
Y llegó el estallido.
Cuando duele más un hola
que un adiós,
es que el amor está mal hecho;
pero está.
Y si no me salió la voz
no fue por miedo a que te fueras,
si no por miedo a que no regresaras.
A día de hoy pienso cobrarme cada deerrota
mirándote a los ojos;
porque a pesar de que tu boca sepa a victoria
te prefiero siendo deuda sin saldar
en forma de ojos marrón tierra donde echar raíces.
Solo te pido
que si caigo y me dejas en el suelo
y te tumbas conmigo un par de minutos.
La mayoría de las veces,
es cuestión de perspectiva.
II
Es querer escribirle al cielo y terminar hablando de dónde mis fríos y descalzos pies se posan.
Es querer escribirle al tiempo y terminar pensando en qué sería de mi, de ser veleta.
Es querer escribirle al árbol que me da cobijo y terminar hablando de las hojas que no debieron caer,.
Es querer escribirle a la liberta y terminar pensando qué sería de mí, de carecer de ella.
Es querer escribirle al sol y terminar sintiendo nostalgia por la oscuridad que la noche nos regala.
Es querer escribirle al rocío que acompaña al amanecer y terminar pensando en cómo era a tu lado el anochecer.
Es querer escribirle a la pureza y terminar pensando en tu sonrisa.
Es querer escribirle al mundo y terminar leyendo a solas.