sábado, 7 de diciembre de 2013

YaI

Dicen...dicen que los polos opuestos se atraen.

Dicen..dicen tantas cosas, que yo quiero también deciros algo. La noche y el día, la luz y la oscuridad, la valentía y el miedo, el llanto y la risa, el optimismo y la negatividad. Es imposible que la Luna se muestre cada noche para nosotros, si no hay un Sol que huye despavorido de la humanidad cada atardecer. Es imposible que la valentía te arrope sin haber sentido miedo antes. Y lo que es aún más complicado de todo esto, que yo sin techo ni cama, duerma cada vez que salimos de fiesta. Dicen...dicen tantas cosas, que me apetecía deciros algunas. Mano amiga aquella que da sin esperar nada a cambio. Corazón grande aquel que se lanza sin arné, pues jamás espera caer al vacío. Alma pura aquella que transmite paz y seguridad. Dicen, dicen tantas cosas que me apetecía deciros algunas. Nunca os tuve que pedir nada pues me ofrecéis más de lo que tenéis. La suerte, la suerte la tengo yo, la he encontrado y para mi se queda. No tengo dinero, no tengo trabajo, pero si palabras, de eso no me falta nunca,que vamos a hacerle. El cariño no es mi plato fuerte, pero la gratitud es mi postre preferido.
Dicen, dicen tantas cosas, que me apetecía daros las gracias.

No sin ellos.

   No tengo todo el oro del mundo, bueno siendo realistas no tengo oro ninguno. Tampoco me espera en la puerta un Lamborgini, las cosas como son, la media de años de mis coches son 10 años. La casa en la playa, como la de la nieve, digamos que no me he decidido aún, pueden esperar. El caviar como aperitivo, me provoca gases, prefiero una tapita callos. Y es que, si nos ponemos a ser realistas, cierto y verdad que no tengo nada de eso.
   Yo tengo un padre que la palabra "apañao" se le queda corta, que aunque él no lo sepa, está continuamente reinventándose, no le teme a nada y es capaz de todo, y eso, no lo hace cualquiera. Una madre que el dicho de "madre coraje" se le queda corto, que la valentía y la voluntad las lleva por bandera, luchadora incansable y aunque no se lo reconozca, mi ejemplo a seguir. Un hermano, un amigo, paciente conmigo como nadie, que sabe escuchar, que cuando no está, está, y yo me entiendo. Una familia compuesta por muchos, pero que a la hora de la verdad actúan como uno. Unos amigos con los que parece no pasar el tiempo cuando llevas mucho sin verles, y con los que las horas se hacen segundos cuando les tienes cerca. 
   Y es que, soy muy feliz sin oro, sin lamborginis, sin casas en la costa, comiendo una tapa callos, pero eso sí, siempre, siempre con mi gente.

martes, 3 de diciembre de 2013

Bús.

Es curioso observar. Miradas despistadas. Despistes intencionados. Intención de regresar. Regresos esperados con caras de ilusión. Ilusiones que se desmoronan o van creciendo cada vez más, antes de partir o nada más llegar. Llegadas espantosas. El espanto que mientras tanto, se refleja en la cara de un hombre que olvidó su billete a última hora. Horas eternas de espera. Esperas desesperadas. Desesperación de que no llegue nadie. Nadie esperando a más de uno. Uno que intenta ligar disimuladamente con una. Una sola ve todo esto. Esto que me distrae, que me entretiene, que entre unas cosas y otras, mientras espero en la estación de bús, mi aburrimiento sostiene y a mi hambre un poco retiene.
 (Es lo que tiene el aburrimiento y mi odio a esperar)

jueves, 21 de noviembre de 2013

Quiero que sepas que si las cosas van mal mires a tu alrededor, y pienses que siempre puede ir peor. Que la suerte cuando se empecina es puñetera, y nos hace coger todas las puertas falsas de emergencia. Que si lleva lloviendo dos meses seguramente mañana también lloverá, ¿Pero qué más da? Nos acostumbraremos a nadar. Que si todas las luces se van apagando, encenderemos velas, para vernos apenas y no querernos a medias. Que si los caminos son siempre los equivocados, nos dejemos de autopistas, cojamos el camino largo e invertimos el tiempo en observarlo. Siempre va a pasar algo bueno, porque estás tú en el mundo, y si no quieres creer ni en dios, ni en el destino, cree en ti, en donde te lleven los tobillos, en lo que cuenten tus manos, en lo que besen tus ojos, en lo que llueva en tu rostro, que no hay días más grises o más claros, hay días en los que sonríes mas y en los que sonríes de menos. -Para noches sin sol.

L

Inconsciente tu mirada 
noches en vela
escusas de más 
cuando deberían ser besos.

En el atardecer
incluso anocheciendo
nada más despertar
o ya conciliando el sueño.

Me conformo con verte,
aún sabiendo que la mayoría de las veces
estoy tentando a la suerte.

Me asusta perderte,
aún sabiendo que la mayoría de las veces,
tu sutil don de palabra,
consigue engañar hasta a la muerte.

Sin perdernos de vista,
semejante a las vías del tren,
ni siquiera ellas lo saben,
ni nosotros tampoco,
el por qué de esta utópica distancia.

Ir en contra de tu voluntad 
nunca fue muy recomendable
aunque debo asumir,
que nunca fuimos del todo legales.

Siempre bajo cuerda
como un gato callejero,
de esos que se pierden en mitad de la noche
teniendo a la Luna
como única compañera
Yo en cambio, te tenía a ti.










sábado, 9 de noviembre de 2013

Por hablar.

Me gustan los matices. También los tonos grises. La espontaneidad al hablar, el ingenio al razonar y la practicidad al actuar. Interpretar libremente, miradas y muecas que vuestras caras me regalan. Observar, así, sin más. Jugar con las palabras. Las idas y venidas. El hasta luego, más que el adiós. Leer entre lineas. Las frases fuera del guión. Útil sutileza. Mi ocasional indecisión. Buscar un doble sentido. Matar el tiempo con lo que escribo.

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He de decirte que me empalagan los dulces sueños.
Enemiga confiesa de princesas y burdos cuentos.
Me declaro en guerra con fariseos besos.
Desayunos en la cama, domingos de pijama,
abrazos por la espalda.
Tiempo por contar.
Soledades obligadas.
Visitas inesperadas.
Quizás eso último si que me guste algo más.
Problemas sin solución.
La incertidumbre y la certeza.
Mucho menos, vacíos sentimientos, que sin llamar regresan.
Que a mi corazón ya ni lo atraviesan.