Es curioso observar. Miradas despistadas. Despistes intencionados. Intención de regresar. Regresos esperados con caras de ilusión. Ilusiones que se desmoronan o van creciendo cada vez más, antes de partir o nada más llegar. Llegadas espantosas. El espanto que mientras tanto, se refleja en la cara de un hombre que olvidó su billete a última hora. Horas eternas de espera. Esperas desesperadas. Desesperación de que no llegue nadie. Nadie esperando a más de uno. Uno que intenta ligar disimuladamente con una. Una sola ve todo esto. Esto que me distrae, que me entretiene, que entre unas cosas y otras, mientras espero en la estación de bús, mi aburrimiento sostiene y a mi hambre un poco retiene.
(Es lo que tiene el aburrimiento y mi odio a esperar)
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