miércoles, 13 de julio de 2016

Cambios

Hace un tiempo que me mudé, y, no se, no se está del todo mal. Cuando entres mira con cuidado por donde pisas, aún quedan hilos sueltos, ya sabes, a veces no siempre atar cabos es la mejor solución. Si pasas al salón puede que haya papeles y libros por todas partes, pero no te asustes, solo son vías de escape, intentos frustrados de una irascible por ocultar las escenas de un crimen no organizado. Ah otra cosa, no busques al gato, le cambié al diablo sus siete vidas por un día sin tormentas. Si pasas a la cocina descorcha un vino, para mi llegar siempre será motivo de celebración. Y por cierto, no busques el reloj, lo he tirado...desde que vivo sin hora dispongo de todo el tiempo del mundo. Te aviso de que el cajón de la ropa interior sigue siendo un desastre, no es nada nuevo eso de que el caos esté de mi parte. Y si, esta música que suena de fondo la he elegido yo, siempre me gustó ponerle banda sonora a mi vida. A parte del estruendo de una buena carcajada, claro. Toda esta luz proviene de arriba, si, al fin tengo una terraza, como yo quería, bueno incluso mejor, porque en esta las plantas se mantienen con vida. Bueno creo que eso es todo, aunque te advierto...puede que haya algún monstruo por los pasillos pero no te asustes, sólo se enamoran al primer suspiro. Hace un tiempo que llegué a una conclusión, que hay mil motivos por los que tener miedo, otros tantos mil por los que volvería a quemarme en la misma piel. Hay mil motivos por los que podría echar a correr, hacer honor a la sinrazón de mi huida, pero aún sin querer saber el por qué, elijo los otros tantos mil por los que quedarme. Porque sabes, ahora todo lo que tengo merece una sonrisa. Eso, y que escribo porque no se rezar, y porque cantar...joder se me da fatal.

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