Y tú seguiste coleccionando noches, acortando faldas, intentando cicatrizar heridas aún abiertas a cada trago de cerveza. Conquistando pieles ajenas...con manos expertas que sin saberlo pedían auxilio, y solo encontraban miradas muertas.
Y seguiste creyendo volar alto, olvidando que estabas saltando al vacío, que sigues en la zona cero, donde aún, queda más polvo que esperanza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario