jueves, 29 de agosto de 2013

Que no cae arena si miras, que no.

    Un reloj de cuerda puede resultar mágico, entrañable, original, diferente, a mi personalmente me encantan, puede trasladarte a otra época y corte moral, te pueden decir eso de "este reloj pasó de generación en generación y llega hoy a tus manos"..y tu decir eso de "alaaa, tengo una joya" y sí amigo, ciertamente lo es. Simplemente que aún desconoces el valor y las consecuencias de esa preciada "joya".

Pero cuando te dispones a dormir y con mucha sutileza, delicadeza y algo más terminado en "eza" lo dejas en la mesilla de tu dormitorio, cerquita tuya, (dí que sí, pobre infeliz, ignorante de la vida), comienza a irrumpir en tus confesiones a la almohada un "tic.tic.tic." que no un "tic.tac.tic.tac" no, porque estos relojes van con prisa, digamos que no tienen tiempo de un "tac"; son como esa bomba típica de película americana que dura tanto como el protagonista quiera, si hombre, que puede equivocarse 90 veces de cable, morir (tu tranquilo, que este se las averigua pa´ resucitar), secuestrar al malo, herir a su amada, comprar el periódico del día o puede incluso darse la destrucción del planeta Tierra, pero la bomba sigue, pues bien amigos, sonido similar ocurre con un reloj de cuerda. Se mete en la sesera y desde ese momento puedes buscar trabajo como guardajurao´ como panadero y si eres animal puedes hasta meterte a búho. 
   La cuestión es, que dejarte dormir....con ese precioso y dulce sonido de antaño que escuchas en mitad del silencio de la noche, que te traslada y sumerge...al jodido mundo del insomnio, del cual Morfeo desde la distancia se regodea de tí, va a ser difícil.

No hay comentarios:

Publicar un comentario