"La creación parece salir de la imperfección. Parece salir de la lucha y la frustración. Y de aquí es de donde creo que el idioma viene.
Quiero decir, vino de nuestro deseo de trascender nuestro aislamiento y tener algún tipo de relación con otro. Y tenía que ser sencillo cuando era mera supervivencia. ¿Cómo pedíamos "agua"? Hicimos un sonido para eso. O, ¿cómo decíamos "un tigre dientes de sable detrás tuyo"?. Hicimos un sonido para eso. Pero cuando se pone realmente interesante, creo, es cuando usamos ese mismo sistema de sonidos simbólico para comunicar todas las cosas abstractas e intangibles como las que estamos experimentando.
¿Qué es, por ejemplo, frustración? O, ¿qué es la ira o el amor?
Cuando digo "amor", el sonido sale de mi boca y llega al oído de la otra persona, viaja a través de este conducto Bizantino en su cerebro, sabes, a través de sus memorias de amor o de falta de amor, y registra lo que estoy diciendo y dice "sí, lo comprendo".
Pero, ¿cómo sé que entiende? Porque las palabras son inertes. Son sólo símbolos. Están muertas, ¿sabes? Y mucho de nuestra experiencia es intangible. Tanto de lo que percibimos no puede expresarse. Es indescriptible. Y, sin embargo, cuando nos comunicamos unos con otros, y sentimos que hemos entrado en contacto, y creemos que somos entendidos, creo que tenemos un sentimiento de comunión casi espiritual. Y esa sensación puede ser transitoria, pero creo que es por lo que vivimos".
#Texto: Waking Life (Richard Linklater, 2001)
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