La pureza, el sentimiento, la vida, la garra, la fuerza y la pasión. Una pizca de jazmín, un redoble, un puntito de arte, ritmo y sentir, Un toque de son, de brillo, de luz y de olor a hierba recién cortada, a tierra mojada. Un recuerdo de una guitarra que suena de fondo, taconeo y el buen cante jondo. Ay, y risa mucha risa, cachondeo y guasa. La tradición del abanico bajo el sol de agosto, acompañado siempre de un buen mosto.
Sentir como canta el gallo al despertar la mañana, el viento que anocheciendo entra por la ventana. - Raíces.
Vivimos en un renacer constante y perpetuo. Hoy me he recordando estando sola. He sonreído. He dado las gracias al destino por regalarme a ciertas personas, por llevarse a otras y por las que llegarán. He inspirado y espirado (dentro de lo que me ha permitido mi resfriado). Después he estornudado. He creído en mí y en mis principios. He hablado conmigo misma. He reconocido fallos y errores, sin arrepentirme. He aprendido de cada uno. Me he sentido libre y me ha gustado esa libertad. He tomado decisiones. Las piezas del puzzle comienzan a encajar. Hoy me he recordando estando sola. Tanto, tanto, que se ha consumido quedando en nada, volviendo a renacer.
Las cosas empezaron bien, nos vimos unos días. Cine, mantas, risas, cervezas, maquillando el pasado para parecer más de lo que somos...vamos, lo normal. Así unos días hasta que uno de los dos pidió algo más. Ese fue el punto de ruptura para que el terreno que pisábamos comenzara a desnivelarse. Vinieron entonces los pretextos, los regates, los mensajes a deshora, las llamadas distanciadas en el tiempo...vamos, lo normal. Se empezó a cumplir esa extraña teoría de que el amor son vasos comunicantes donde uno quiere y otro se deja querer. Al final, con el corazón sin presupuesto, tú te cansaste de perseguir, de no encontrar las llaves que abrían las puertas de mi alma, y una buena tarde, después de unas semanas dándote excusas para no verte, me enteré de que volabas en otro colchón, con otro que no era yo, que tantas veces te esquivé, comencé a quererte. Vamos, lo normal.