viernes, 19 de febrero de 2016

Miguel Gane. Invierno

Ella,
que ya conoce todo sobre el frío,
que se ha cansado de no saber nada sobre el calor,
hará de tus brazos casa
y de tus besos hogar.
Aunque tenga un corazón de hielo,
puede hacerte patinar,
como jamás, alguien,
lo ha hecho.
Es de su invierno del cual has de enamorarte,
pues ella es eso,
frío, viento y tormenta,
y aún con esas,
quema, ama y vuela como nadie.
Ha besado más de la cuenta
a aquellos que no merecían sus deudas,
cuenta a sorbos sus tropiezos,
y hace ya tiempo
que no comparte asiento,
pues lo suyo es la velocidad y el vértigo;
y todos tienen miedo a sus trenes y a sus alas.
‘Y se juega la vida, siempre en causas perdidas’
porque así es ella,
un sinsentido que no puede querer
cualquier boca con un poco de chispa.
Lo de ella es apostar al fuego,
a la hoguera y al incendio,
arder hasta los huesos y
perder la cabeza por quien le roba el corazón.
No se conforma con las flores,
ella quiere el jardín,
no le valen las escusas,
lo que importa son los hechos en exceso,
y el amor bebido desde el sexo.
 
‘Está cansada ya de despedidas’,
pero lo que no sabe,
es que yo llevo corriendo por ella
desde la primera sonrisa.

La Nada. Adriana Onan.

Di tanto por tantos, chico
he perdido el recuerdo hundida en naufragios
he jugado con la muerte en el puente donde escribo
he amado y dolió tanto, que no creo saber volver a sentir lo mismo.

Nunca necesité de mierdas que alteraran mis mecanismos
ya que multiplican por mil
la extrema sensibilidad con la que ya nací
y me provoca constantes vacíos.

No espero nada de nadie
tan solo el karme y su recompensa
¿crees saber algo de mi?
Conoces mi cuerpo
no mis laberintos
no mis rejas.

Decido qué cara mostrarte
dependiendo del momento
de tus actos
de tu forma de mirarme
de quién seas

Puedo marchame en cualquier instante
tengo la bendición y el castigo eterno
de no estar ligada a nada
ni a nadie.