domingo, 1 de junio de 2014

.

Y no hago otra cosa que buscar tu cara entre la gente.
Pausada, callada.
Pero sobre todo,
ausente.
Por más que madrugo,
no encuentro un Sol lo suficientemente grande
que haga del olvido
un enemigo del pasado.
Pues a mis pies regresa,
una vez más,
y yo sin hacerle caso.
Todo sigue igual en mi cabeza.
No salgas fuera,
me dicen,
te acechan, te tienen,
te quieren, te hieren
te dejan.
Y aquí seguimos,
con las suelas de los zapatos gastadas,
con las camisetas ya rasgadas,
secuelas de una guerra
de años a mis espaldas.
Batallas sin claro vencedor,
aún por resolver,
aún por pelear.
De las que se resuelven
en mi colchón,
un territorio neutral
demasiado habitual. Y no.
La monotonía me abruma.
Y si. Para mal.
Siempre hay quien gana,
y quien se siente perdedor.
Lejos queda la victoria,
para alguno de los dos.
Vacías se encuentran.
Perdidas las ganas de pelear.
Alejarme. Olvidar todo.
Encontrar un nuevo Sol,
que me haga de nuevo respirar,
recuperar el tiempo perdido.
No te haces una idea.
No puedes.
Porque si algo tengo claro
es que nunca la tuviste.